Apostando por un home run (1)

Probablemente ni el mismísimo Babe Ruth hubiera adivinado en lo grande que podría convertirse el negocio de apuestas del baseball.
Y si bien es cierto que este deporte mueve cientos de millones de dólares por año, las cantidades de dinero que giran alrededor de él no se quedan atrás.
El baseball ha sido desde siempre, el deporte favorito de los estadounidenses, y por ende, de los apostadores de ese país.
Los corredores de apuestas lo saben.
Escritores célebres como Raymond Carver o Paul Auster, han dedicado al menos alguna línea a tan afamado deporte.
Y no es de extrañarse que los apostadores realmente se entusiasmen con los resultados de la Serie Nacional.
La serie completa se define en varios juegos, los cuales generan tendencias desde el juego de apertura –opening game-; tendencias, que por cierto, muchos esperan que se reviertan en el último momento, tal cual dicta el american dream.
Pero no solo se trata de seguir las tendencias del juego, de apostar por él; porque el baseball trasciende al propio baseball, y los jugadores se convierten en figuras míticas, los juegos en capítulos históricos, y los equipos en instituciones en las cuales, a través de los años se van hilvanando las generaciones una tras otra.
Y lo que un día comienza juntando cartas coleccionables de jugadores, lleva tarde o temprano a seguir haciéndolo; porque vamos, dicen los americanos que no hay nada como comer una salchicha en un estadio…
